Reportajes

Paulina Astroza: "La relación 'especial' entre el Reino Unido y EEUU será mucho más compleja tras el Brexit"

La directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción conversó con DF y analizó desde Bruselas lo que partió como una idea casi descabellada, que hoy se hace realidad.

Por: Rocío Vargas Suárez | Publicado: Viernes 31 de enero de 2020 a las 04:00 hrs.
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Aplausos, abrazos, lágrimas y banderas del Reino Unido fueron algunos de los ingredientes que tuvo la votación del Parlamento Europeo el miércoles.

La cita, que tenía como objetivo ser uno de los últimos pasos para concretar la salida del país de la Unión Europea, dejó un sabor dulce y agraz: un poco de alivio, luego de que se lograra una salida ordenada, pero a la vez, una gran incertidumbre sobre los efectos del Brexit para la economía, los ciudadanos y el futuro de los acuerdos bilaterales ya pactados y aquellos aún por pactar.

De hecho, el divorcio implicaría, sólo para la Comisión Europea, una pérdida de 84.000 millones de euros (US$ 92.459 millones) entre 2021 y 2027.

Y, finalmente llegó el día. Lo que partió hace casi cuatro años como una idea descabellada del exprimer ministro británico David Cameron –y que terminó sacando del mismo cargo a Theresa May-, hoy se hace realidad, dejando a la bandera azul del bloque con una estrella menos.

Ayer, durante las horas finales, los británicos hicieron notar su malestar sobre el divorcio. Pancartas con mensajes como "stronger together" (juntos somos más fuertes) adornaban la entrada del Parlamento británico, acompañadas de cánticos anti Brexit, aludiendo a uno de los principales reclamos: el –muy probable- fin de la libertad de movimiento entre los países de la red a partir de la medianoche de hoy, cuando el autoexilio se haga efectivo.

Pero, ¿de qué se trata todo esto? ¿Cómo queda el Reino Unido ahora que correrá solo, dejando 700 acuerdos comerciales atrás y con 10 meses de período transitorio para ajustarse? La abogada y directora del Programa Estudios Europeos de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza, conversó con Diario Financiero desde Bruselas al salir de la votación del miércoles y delineó el panorama por venir tanto para el bloque como para el país.

"Emocionante" fue el calificativo que escogió para resumir la jornada. "Desde el principio el ambiente fue especial. Todos sabían que éste era un momento histórico (...) Hubo muchos abrazos y despedidas a parlamentarios británicos que llevaban más de 20 años en sus puestos y que eran absolutamente partidarios de que el Reino Unido siguiera dentro de la UE. Al término de la votación, la gran mayoría de los parlamentarios se levantó, se tomó de las manos y entonó la canción del adiós. Pocas veces se ve emotividad en una sesión del Parlamento", dice.

Sin embargo, a momentos esa emoción se desbordó, y no desde la nostalgia, sino desde el histrionismo.

La intervención del líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, fue uno de los puntos álgidos de la jornada, y no por la solemnidad de sus palabras, sino por la reacción que causó al agitar, de pie, pequeñas banderas del Reino Unido junto a sus aliados.

"Sé que están prohibidas las banderas nacionales, pero les decimos adiós. Espero en un futuro trabajar con ustedes, pero desde la soberanía", dijo Farage entre risas, hasta que su micrófono fue silenciado por la vicepresidenta del Legislativo.

Y ahora, ¿qué?

- El Brexit es un hecho. ¿Cuál es el siguiente paso?

 - Este "acuerdo de salida" va a regir en principio hasta el 31 de diciembre de 2020, durante el cual el Reino Unido tiene que cumplir con todo el derecho en la UE. Por lo tanto, su aplicación no va a cambiar sensiblemente para los ciudadanos de ninguna de las partes. Tampoco para las empresas, el turismo ni nada.

- ¿Qué significa en concreto para el Reino Unido?

- Este acuerdo mantiene lo que hay hasta ahora, pero con la diferencia de que el Reino Unido ya no va a participar en ninguna de las instituciones europeas o en la toma de decisiones; pierden su derecho de voz y voto, y pasa a ser un tercer Estado que se rige, entonces, por este acuerdo de transición.

- ¿Qué escenarios podrían darse?

- Eso es lo que se va a ver en la negociación de ahora. Boris Johnson está planteando que quiere un acuerdo de mínimos. Quiere un acuerdo de libre comercio. La UE ha prevenido que un acuerdo sólo de libre comercio y no perteneciendo a la unión aduanera ni al mercado interior va a causar inconvenientes claros en la relación entre ambos, porque va a significar inmediatamente que hay que negociar aranceles, cuotas y de todas maneras van a haber controles en las aduanas.

- ¿Y qué podría evitar que Johnson quiera un mercado interior?

- Él ha dicho que no le interesa, porque ser parte del mercado interior implica que deben cumplirse cuatro libertades: la libertad de libre circulación de personas, de bienes, de servicios y de capitales. Y justamente una de las razones por los cuales muchos votaron por el Brexit es por el tema de la inmigración.

- Pero, en términos prácticos, ¿qué efectos se verán en el corto plazo en la economía británica?

- Eso está por verse. Efectos inmediatos no va a tener porque, al aplicar este acuerdo, será una salida ordenada. Pero si se estancan, evidentemente va a traer efectos económicos y la incertidumbre va a aumentar.

Huawei: ¿el nuevo dolor de cabeza?

- ¿Cómo será la dinámica de los nuevos acuerdos bilaterales para el Reino Unido?

- Efectivamente a partir del 1 de febrero, el Reino Unido va a poder celebrar acuerdos internacionales con terceros estados, siempre y cuando estos entren a regir una vez terminado el período de transición.

- ¿Hay alguno en particular en la mira?

- Uno de los acuerdos que más le interesa es con Estados Unidos; sin embargo, deberá enfrentar la posición de Donald Trump, quien ha dejado claro que todo pacto bilateral debe basarse en el interés nacional de su país. Por lo tanto, esta relación especial que siempre se ha dicho que tienen los británicos con los estadounidenses, es ahora mucho más compleja que en el pasado. Además del carácter propio de Trump está en juego el acceso a la tecnología 5G de Huawei en Europa.

- ¿Cómo podría interferir Huawei en la relación EEUU-Reino Unido?

- Trump le dijo a los europeos y en particular a los británicos que no permitieran el desarrollo del 5G a través de la china Huawei y el Reino Unido acaba de decidir que sí otorgará un acceso limitado. Eso evidentemente va a enojar a Trump. Y Trump lo que hace es chantajear de alguna manera a los estados cuando quiere lograr un objetivo. El escenario no es fácil para el Reino Unido para negociar este tipo de acuerdos.

- ¿Y qué tan complicado puede ser el tema de la privatización de la salud británica?

- Aunque a veces lo niega, Trump quiere tener acceso al NHS, que tiene problemas deficitarios muy grandes. Quiere que EEUU entre a invertir como privado. Pero, este sector es uno de sus símbolos más importantes del país y los ciudadanos no van a aceptar ninguna intervención.

Obstáculos en el radar

- Además de las trabas con EEUU, ¿qué otros obstáculos podrían presentarse?

- Otro flanco sensible es la pesca. La UE determina quiénes pueden pescar o no dentro de sus aguas y el mismo bloque también va a querer accesos para sus barcos a aguas del Reino Unido. Londres, seguramente, no lo va a aceptar o va a querer restringir. Por otro lado, van a tener que negociar los derechos que tienen los ciudadanos británicos en los países de la UE, y viceversa. También está en la mira el permiso de residencia, su vigencia, los derechos adquiridos y todo el tema de las pensiones (...) Son muchos los temas que van a tener que negociar. La cooperación policial y de inteligencia, también es otro punto importante.

- En base al acuerdo transitorio, ¿cómo se revisan estos asuntos?

- Muchos estiman que estos 10 meses, que va a ser el tiempo que van a tener para negociar, es muy corto. Y lo más probable es que no alcancen a terminar las conversaciones. Probablemente se vaya a requerir una prórroga de uno o dos años que es lo que autoriza el acuerdo de salida, pero Boris Johnson ha dicho que no. Incluso, dictó una ley en la que se prohíbe pedir esta prórroga. Por lo tanto, si Johnson insistiera en ello, va a tener que hacerlo antes del 1 de julio de 2020 -que es el plazo para solicitarla-, y dictar una ley interna que derogue la anterior que recién acaba de aprobar, con este nuevo parlamento que lo respalda.

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